En un mundo cada vez más expuesto a fenómenos extremos, como inundaciones, incendios, terremotos o huracanes, la gestión del riesgo de desastres se ha convertido en una de las mayores prioridades a nivel global. Sin embargo, para poder tomar decisiones con una visión completa del contexto, es necesario conocer qué es exactamente lo que está expuesto y cuál es su valor.
Para este propósito, la observación de la Tierra resulta fundamental, gracias a los sensores remotos es posible monitorear la superficie terrestre de forma continua, homogénea y a gran escala. Esto permite llevar un seguimiento casi en tiempo real del territorio, tanto a nivel local como global, facilitando además la integración con otras fuentes de datos (como bases de datos económicas) que enriquecen el análisis de la exposición.
Dentro de CopernicusLAC Panamá, se han desarrollado dos casos de uso que combinan tecnologías geoespaciales para construir una visión completa de la exposición al riesgo.
Cartografía de la distribución de la población por el territorio
El objetivo de este caso de uso es caracterizar el territorio desde una perspectiva física y poblacional, integrando diferentes capas derivadas de observación de la Tierra:
- Extensión urbana (WSF Tracker): delimita dónde están los asentamientos humanos y cómo evolucionan en el tiempo.
- Impermeabilidad (WSF Imperviousness): mide el grado en que el suelo está cubierto por superficies artificiales, lo que influye en riesgos como inundaciones.
- Altura de edificios (WSF3D): introduce la dimensión vertical, ideal para evaluar la exposición estructural.
- Distribución de población (WSF Population): servicio que estima de forma dinámica la densidad poblacional a partir de la combinación de las capas anteriores.

De esta manera, se proporciona una visión dinámica y detallada de la exposición física, identificando zonas de crecimiento urbano no planificado, detectando áreas con alta densidad de población o edificaciones y analizando la evolución del territorio en el tiempo.
En regiones de América Latina y el Caribe, donde la urbanización es rápida y a menudo no está planificada, disponer de esta información es importante para anticipar riesgos y planificar medidas de mitigación.

El Centro CopernicusLAC Panamá plantea el uso de estos servicios en dos modalidades: a demanda y periódico semestral. De este modo, combinando las capas de extensión urbana, impermeabilidad y altura de edificios con los datos de población (ya sean globales o aportados por el usuario), se generan tanto mapas de densidad de población como estimaciones del número de residentes por edificio.
Ya han tenido lugar las primeras demostraciones con usuarios finales, en las que se ha probado la eficacia de los servicios mediante la aplicación en casos reales como Ecuador, Chile o Panamá. Estas actividades han permitido validar resultados, analizar su aplicabilidad y recoger retroalimentación para mejorar los modelos, para continuar el desarrollo y las pruebas en los próximos meses.
Valoración económica de lo expuesto
Este caso de uso introduce una dimensión fundamental para la gestión del riesgo de desastres: la valoración económica de los elementos expuestos, mediante la generación de mapas de valor económico por metro cuadrado.
Para ello, se integra información del uso de suelo con datos socioeconómicos de precios, producción e infraestructuras, junto con datos sobre la distribución de la población y las características de los activos expuestos (como materiales de construcción y tipologías).
El proceso se basa en dos componentes fundamentales. Primero, se realiza una caracterización detallada del territorio, en donde se identifican los distintos usos de suelo a partir de datos de observación de la Tierra. En segundo lugar, se asigna un valor económico a cada categoría, basado en datos de mercado, valores de producción o costos de reposición.

Así, la aplicación de estos servicios permite:
- Evaluar pérdidas económicas potenciales
- Priorizar áreas críticas para la protección
- Planificar inversiones en prevención
En definitiva, permite estimar el impacto económico potencial de un desastre en un territorio concreto.

Análisis completo del riesgo de desastres
La combinación de ambos casos de uso permite construir una representación integral del riesgo basada en datos, integrando la exposición física del territorio con su exposición económica. Así, el riesgo de desastres queda descrito a partir de la interacción entre el territorio, la población, la urbanización y su valor económico asociado.
Estas capacidades se ven reforzadas por la posibilidad de validar los resultados mediante datos locales y conocimiento experto, lo que mejora la precisión de los servicios y facilita su aplicación en contextos reales.
Gracias a las tecnologías de observación de la Tierra, esta información puede obtenerse de manera escalable, actualizada y accesible, facilitando la toma de decisiones por parte de organismos internacionales, administraciones y otros actores implicados en la gestión del riesgo. Como parte de sus iniciativas en curso, el Centro CopernicusLAC Panamá impulsa este hito para consolidar las capacidades geoespaciales regionales en América Latina y el Caribe. A través del acceso gratuito a las imágenes de radar del Sentinel-1 y a imágenes ópticas del Sentinel-2, se busca fortalecer la resiliencia climática y la preparación ante emergencias.
Suscríbete al boletín de noticias al registrarte en el Campus Digital y síguenos en nuestras redes sociales para mantenerte al tanto de las actividades del centro.
Información de referencia
Las actividades del Centro se inscriben en el contexto general de la Alianza Digital UE-LAC, un marco estratégico para promover la cooperación entre la Unión Europea (UE) y la región de Latinoamérica y el Caribe en cuestiones digitales y espaciales, bajo los términos de la estrategia Global Gateway de la UE. En este contexto, la Agencia Espacial Europea (ESA) coordina la puesta en marcha del Centro sobre la base de un acuerdo de contribución con la Dirección General de Asociaciones Internacionales (DG INTPA) de la Comisión Europea, y en colaboración con el Gobierno de Panamá, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIRE), la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental (AIG), y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT).
