CopernicusLAC Panama Centre

2025 a través de la lente de Copernicus: un año de extremos en la Tierra

2025 a través de la lente de Copernicus: un año de extremos en la Tierra

Las observaciones de los satélites Copernicus Sentinel a lo largo de 2025 proporcionaron valiosos conocimientos científicos sobre el medio ambiente de la Tierra. Durante el año, sus satélites han documentado una serie de fenómenos naturales significativos, desde desiertos cubiertos de nieve hasta cambios oceánicos sin precedentes, proporcionando información esencial para la comprensión de los ecosistemas globales. Estos datos y productos han sido clave para apoyar la investigación científica sobre las tendencias climáticas y las vulnerabilidades de los ecosistemas, y para demostrar la importancia de los datos de observación de la Tierra (EO) para monitorear los cambios en el planeta.

Este artículo analiza los principales fenómenos extremos que afectaron a la región de América Latina y el Caribe, según las observaciones de Copernicus, y muestra cómo el Centro CopernicusLAC Panamá puede ayudar con sus actividades de desarrollo de capacidades y servicios de observación de la Tierra.

 

La erupción del volcán de Fuego, Guatemala

 

Esta imagen, adquirida el 9 de marzo de 2025 por uno de los satélites Copernicus Sentinel-2, muestra la anomalía térmica (firma infrarroja) detectada en la cima del volcán de Fuego, en Guatemala. Crédito: Unión Europea, imágenes Copernicus Sentinel-2.

 

El volcán de Fuego, en Guatemala, entró en erupción el 9 de marzo de 2025, lo que provocó evacuaciones y un aumento de la vigilancia en toda la región. Las imágenes del Copernicus Sentinel-2 obtenidas ese mismo día muestran una clara anomalía térmica en la cima, con una columna de cenizas que se eleva hasta aproximadamente 6000 metros y se desplaza más de 120 kilómetros desde el cráter.

Las autoridades guatemaltecas, a través de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED), emitieron una alerta naranja y evacuaron a cientos de personas de las comunidades cercanas, aconsejando a hasta 30 000 residentes que se prepararan para una posible evacuación. El volcán de Fuego, situado a 53 km al suroeste de la ciudad de Guatemala, sigue siendo uno de los volcanes más activos de Centroamérica y un foco clave para las agencias de monitorización de desastres.

En este sentido, los servicios de observación de la Tierra relacionados con los riesgos geológicos que está desarrollando el Centro están ayudando a monitorizar fenómenos similares. Por ejemplo, el servicio Mapeo del movimiento del terreno Apilamiento interferométrico permite a los usuarios monitorizar la deformación del terreno en amplias zonas gracias al procesamiento de datos SAR del Copernicus Sentinel-1, proporcionando resultados geocodificados, incluyendo las tasas medias de desplazamiento, en distintas resoluciones espaciales. Esta herramienta robusta y de código abierto permite evaluar de forma fiable los movimientos del terreno y los riesgos geológicos relacionados en toda la región de América Latina y el Caribe. Para profundizar en el rol de la observación de la Tierra en la gestión de los riesgos geológicos, el centro brinda un curso en línea gratuito sobre teledetección aplicada a los riesgos geológicos, con clases dictadas por expertos en la temática.

 

El afloramiento ausente del golfo de Panamá

 

Esta visualización de datos, realizada a partir de la información proporcionada por el Servicio Marino Copernicus, muestra la temperatura de la superficie del mar en el golfo de Panamá en marzo de 2024 y marzo de 2025. Crédito: Unión Europea, datos del Servicio Marino Copernicus.

 

En 2025, el golfo de Panamá no experimentó su habitual afloramiento estacional, un proceso que suele ocurrir durante la estación seca, de enero a abril, y que lleva a la superficie aguas profundas frías y ricas en nutrientes. Los análisis científicos atribuyeron la ausencia de este fenómeno a la reducción de la actividad de los vientos alisios, que normalmente impulsan los vientos costeros y mantienen el afloramiento. Históricamente, la resurgencia comienza alrededor del 20 de enero, dura aproximadamente 66 días y puede enfriar las aguas hasta los 19 °C (a veces hasta los 14,9 °C). En 2025, la temporada fue inusual: comenzó con 42 días de retraso, el 4 de marzo, duró solo 12 días (una reducción del 82 %) y nunca se enfrió por debajo de los 23,3 °C.

Como resultado, llegaron menos nutrientes a las aguas superficiales, mientras que la pérdida del efecto de enfriamiento incrementó el estrés térmico en los ecosistemas marinos, incluidos los arrecifes de coral. Los datos del Servicio Marino de Copernicus revelaron temperaturas de la superficie del mar notablemente más altas en marzo de 2025 que en años anteriores, lo que pone de relieve un ecosistema marino cambiante y las posibles implicaciones para la pesquería y las comunidades costeras.

 

La crisis de incendios forestales en México

 

Esta imagen en falso color, tomada por uno de los satélites Copernicus Sentinel-2 el 23 de abril de 2025, muestra las cicatrices dejadas por los incendios forestales al sur de Ciudad Altamirano, en el estado mexicano de Guerrero. Crédito: Unión Europea, imágenes Copernicus Sentinel-2, procesadas por el Centro CopernicusLAC Panamá.

 

La primavera marcó el inicio de una devastación ambiental generalizada, con incendios forestales que se extendieron por todo México. Una imagen del Copernicus Sentinel-2 tomada el 23 de abril de 2025 reveló extensas cicatrices de quemaduras al sur de Ciudad Altamirano, en el estado de Guerrero, lo que ilustra la rápida escalada de la actividad de los incendios a principios de año. A finales de 2025, se registró un total de 8106 incendios forestales en todo México, que quemaron aproximadamente 27 955 km², una superficie equivalente a unas 13 veces la superficie urbana de la Ciudad de México. Según el Sistema Global de Información sobre Incendios Forestales (GWIS), esta cifra representa una reducción de aproximadamente el 20 % respecto a 2024 y del 39 % respecto a 2023, lo que indica una notable tendencia a la baja en la frecuencia de los incendios forestales en los últimos dos años.

Los servicios de observación de la Tierra del Centro CopernicusLAC Panamá aportan importantes beneficios a la gestión de los incendios forestales en toda la región de América Latina y el Caribe. En el tema de Incendios forestales, el Centro ha codesarrollado productos a medida que aprovechan los datos de Copernicus Sentinel para permitir una evaluación rápida y precisa de los incendios forestales. Un ejemplo de ello es el Servicio de Cartografía de Áreas Quemadas, que ayuda a los usuarios a entender y cuantificar los daños relacionados con los incendios forestales combinando la detección de anomalías térmicas de Sentinel-3 con imágenes de alta resolución de Sentinel-2 para cartografiar los puntos críticos de los incendios y la extensión, probabilidad y gravedad de las áreas quemadas.

Para comprender mejor cómo se pueden utilizar los datos de observación de la Tierra para la gestión de incendios forestales, el curso en línea gratuito del centro ofrece una serie de clases dictadas por profesionales de la observación de la Tierra. Estos recursos ayudan a las autoridades y comunidades de América Latina y el Caribe a responder de manera más eficaz ante las emergencias por incendios forestales, a aumentar la resiliencia y a orientar las iniciativas de recuperación en toda la región.

 

Nieve en el desierto de Atacama

 

Esta imagen del Copernicus Sentinel-2, tomada el 26 de junio de 2025, muestra nieve en parte del desierto de Atacama, tanto en Chile como en Argentina. Crédito: Unión Europea, imágenes del Copernicus Sentinel-2.

 

En 2025 tuvo lugar un acontecimiento notable en el desierto de Atacama, en Chile, el lugar más seco de la Tierra. El 26 de junio, una rareza meteorológica cubrió de nieve la región, incluyendo el Centro de Apoyo Operativo del Observatorio ALMA en Chile, situado a una altitud de 2900 metros. Uno de los satélites Copernicus Sentinel-2 captó una imagen de la importante nevada que cubrió el árido paisaje.

Esta nevada fue provocada por un inusual ciclón de núcleo frío (una «gota fría») que se desplazó hacia los subtrópicos, rompiendo las condiciones habituales de sequía del desierto y trayendo precipitaciones al Altiplano, situado a gran altitud, un fenómeno que normalmente solo ocurre de forma ocasional y que no se había visto allí desde hacía más de una década.

 

Inundaciones en el sur de Brasil

 

Esta imagen del Copernicus Sentinel-1, tomada el 23 de junio de 2025, muestra las zonas inundadas a lo largo del río Jacuí, en el sur de Brasil. Crédito: Unión Europea, imágenes del Copernicus Sentinel-1, procesadas por el Centro CopernicusLAC Panamá.

 

Las fuertes lluvias de mediados de junio de 2025 provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra generalizados en todo el sur de Brasil, en la región de Río Grande do Sul, desbordando los ríos y obligando a evacuar a comunidades enteras. Para el 24 de junio, más de 7000 personas habían sido desplazadas, pero las lecciones aprendidas de las recientes grandes inundaciones en Río Grande do Sul parecen haber reforzado la preparación y la respuesta ante las inundaciones de junio de 2025. En Cachoeira do Sul, el río Jacuí alcanzó los 28 metros, muy por encima de su nivel medio de 18 metros. La imagen captada por el satélite Sentinel-1 el 23 de junio de 2025 muestra la extensión de las inundaciones alrededor del río Jacuí.

Los servicios de observación de la Tierra del Centro CopernicusLAC Panamá sobre riesgos hidrometeorológicos apoyan la evaluación y la preparación ante inundaciones utilizando datos de Copernicus Sentinel, con servicios de cartografía de inundaciones adaptados a las necesidades regionales. En particular, el Servicio de Cartografía de la Extensión de las Inundaciones genera productos de delimitación de inundaciones para cada evento, produciendo mapas que capturan la extensión máxima de la inundación mediante la integración de imágenes de los satélites Copernicus Sentinel-1 y Sentinel-2. Para profundizar en la comprensión de cómo los datos de observación de la Tierra pueden ayudar a evaluar el riesgo de inundaciones, el centro ofrece un curso en línea gratuito sobre teledetección para el monitoreo de inundaciones, impartido por especialistas experimentados en observación de la Tierra.

 

La devastadora trayectoria del huracán Melissa

 

Esta imagen muestra una vista clara del ojo del huracán Melissa, tomada pocas horas antes de que tocó tierra en la costa sur de Jamaica. Crédito: Unión Europea, imágenes de Copernicus Sentinel-2.

 

Octubre fue testigo de uno de los fenómenos más destructivos del año, cuando el huracán Melissa se intensificó rápidamente hasta alcanzar la categoría 5 antes de tocar tierra en Jamaica el 28 de octubre. Con vientos sostenidos de hasta 298 km/h y una presión central de 892 hPa, Melissa se situó entre los huracanes más intensos jamás registrados en el Atlántico. Un estudio del Imperial College de Londres reveló que, en el clima de 2025, la probabilidad de que un huracán del tipo «Melissa» toque tierra es aproximadamente cuatro veces mayor que en la referencia preindustrial.

Apenas unas horas antes de tocar tierra, Copernicus Sentinel-2 capturó una imagen impactante del ojo bien definido de la tormenta, que ponía de relieve la magnitud y la intensidad del sistema. Las repercusiones fueron catastróficas: solo en Jamaica, los daños superaron los 8.800 millones de dólares estadounidenses, lo que equivale aproximadamente al 41 % del PIB del país en 2024. En respuesta a ello, se activó el Copernicus Emergency Management Service para apoyar la respuesta a la crisis, elaborando rápidamente mapas de la extensión de las inundaciones y de los daños en 39 zonas de interés, a fin de respaldar la respuesta de emergencia y las labores de recuperación.

Tras el huracán Melissa, se utilizaron los servicios de observación de la Tierra del tema de Exposición del Centro CopernicusLAC Panamá para cartografiar la exposición de los activos económicos, lo que permitió apoyar a las autoridades de gestión de desastres y orientar las acciones de socorro y recuperación posteriores al evento. Dentro del tema de exposición del Centro CopernicusLAC Panamá, se está desarrollando el Servicio de Mapeo del Valor Económico para estimar el valor financiero de los activos de una región mediante la generación de un mapa detallado del uso y la cobertura del suelo. Para profundizar en la comprensión de cómo utilizar los datos de observación de la Tierra para la gestión del riesgo de desastres, el centro ofrece un curso en línea gratuito sobre teledetección para riesgos de desastres, que incluye varias sesiones grabadas y recursos relacionados.

 

Conclusión: El valor de la observación de la Tierra

Los acontecimientos de 2025 ponen de relevancia la naturaleza dinámica y cambiante de nuestro planeta. Cada imagen obtenida por las misiones del satélite Copernicus Sentinel aporta algo más que una imagen impactante; constituye una herramienta clave para comprender el cambio medioambiental y diseñar estrategias de adaptación.

Mediante el desarrollo conjunto de servicios especializados de observación de la Tierra para la gestión de desastres y la monitorización del clima, y al brindar acceso gratuito y abierto a amplios recursos a través de su Campus Digital, el Centro CopernicusLAC Panamá empodera a los responsables de la toma de decisiones con el conocimiento y las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas y oportunas y construir un futuro resiliente y sostenible para la región aprovechando los datos de observación de la Tierra de Copernicus.

 

Información de Referencia

Las actividades del Centro se inscriben en el contexto general de la Alianza Digital UE-LAC, un marco estratégico para promover la cooperación entre la Unión Europea (UE) y la región de Latin América y el Caribe en cuestiones digitales y espaciales, bajo los términos de la estrategia Global Gateway de la UE. En este contexto, la Agencia Espacial Europea (ESA) coordina la puesta en funciona del Centro sobre la base de un acuerdo de contribución con la Dirección General de Asociaciones Internacionales (DG INTPA) de la Comisión Europea, y en colaboración con el Gobierno de Panamá, el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIRE) y la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT).

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